Las carreras universitarias relacionadas con la tecnología, como las ingenierías o las matemáticas, suelen estar rodeadas de estereotipos de género, culturales y sociales que hacen que muy pocas mujeres opten por estudiarlas, por lo que también las empresas de ese rubro cuentan con poco talento femenino.

En Latinoamérica, solamente 1 de cada 10 personas que trabajan en tecnología es mujer, y en otros países todavía son menos, como en México, donde se estima que es 8%”, reveló una organización que capacita a mujeres para integrarse a empleos en empresas tecnológicas.

En el mundo, la tecnología crece cada vez más rápido, lo que genera que los equipos que la desarrollan también aumenten. “Para 2025, sólo en Latinoamérica se necesitarán 1.5 millones de programadores”, comentó Francisco Rolando Archila Dehesa.

Lo que hace esa orgaización es detectar talento en mujeres que no necesariamente estudien algo relacionado con la tecnología para capacitarlas durante seis meses y acercarlas a empleos en alguna empresa de ese ramo.

Archila Dehesa apuntó que hay 34 millones de mujeres en la región que hoy se encuentran desempleadas o en el comercio informal porque posiblemente no tienen una opción laboral que les dé la oportunidad de potenciar su talento, y es dentro de ese universo donde trabaja la organización.

De esa manera, mujeres que no hayan estudiado ingeniería, pero que tengan talento para aprender temas de tecnología, son capacitadas en actividades como desarrollo web Front-end y en lenguajes de programación como Javascript, además de herramientas como HTML o UX Design.

El talento femenino en la tecnología no solamente aporta diversidad a los equipos que trabajan dentro de una empresa, asegura Araceli, sino que también ayuda a integrar en ellos habilidades interpersonales, sociales y de comunicación (las también llamadas soft skills) que les da una nueva perspectiva.

Está comprobado que si tienes equipos más diversos, puedes crear mejores productos y servicios”, mencionó.

La meta de esta empresa es incluir más mujeres

Una de las empresas de tecnología que colabora con esa organización es Lagash, que se dedica a desarrollar servicios y tecnologías de información, pero que además desde un principio se puso como objetivo incluir a más mujeres en esta actividad.

“La brecha de género es muy fuerte en tecnología, y como compañía nos pusimos el objetivo de lograr mayor inclusión trabajando con distintas iniciativas”, dijo Miriam Frías, directora de Recursos Humanos de Lagash.

Esta compañía busca acercarse al talento femenino desde etapas tempranas, como en colegios y universidades, para colaborar de manera activa y cercana en su formación profesional.

Muchas veces, las mujeres se insertan (al campo laboral de la tecnología), pero después por distintos motivos se van alejando, entonces nosotros trabajamos un plan muy fuerte para que eso no suceda, con temas como políticas flexibles de horarios”, expuso Miriam.

La ejecutiva confía en que, en el futuro, la brecha de género sea más pequeña en la industria tecnológica porque las nuevas generaciones tienen una visión distinta y la diversidad es algo más natural para ellos; sin embargo, todavía hay muchos trabajo por hacer.

“Es cambiar un paradigma que viene desde hace muchos años, son proyectos que llevan su tiempo, por eso lo importante es la forma en la que cada quién, desde su lugar, vaya ayudando en este proceso de cambio”, aclaró. “Como empresa de tecnología, tenemos una gran responsabilidad por lograr ese cambio”.

Las infaltables y necesarias políticas públicas

Una de las compañías que sirven de conexión entre estas dos organizaciones es Microsoft que a través de diversos programas, como el que tiene con la organización, busca que más personas se beneficien a partir de la implantación de la tecnología.

Uno de nuestros programas es ‘DIgital Skills Grants’, que consiste en fondos que se entregan a grupos de la sociedad civil para capacitar a sectores vulnerables, como las mujeres a las que atiende Laboratoria”, describió Rebeca Servín, directora de Asuntos Jurídicos, Corporativos y de Filantropía para Microsoft de México.

Los apoyos de esta empresa con organizaciones como esa también se hace a través de diversas acciones, como mostrar a niñas y adolescentes cómo pueden dedicarse a alguna actividad relacionada con la industria de la tecnología o mediante donaciones de software y servicios en la nube.

“De los chavos que optan por estudiar una carrera relacionada con la tecnología, la gran minoría son mujeres, con lo que se pierden muchas oportunidades”, mencionó Servín.

Además del esfuerzo que hacen las empresas, la ejecutiva considera que también se requieren cambios en otras áreas, como en las currículas de las escuelas y la capacitación a profesores para cambiar más rápido la mentalidad de las personas con respecto a que las mujeres se dediquen en mayor número a estas actividades.

“El cambio es muy lento porque no solamente es cultural, sino también de políticas públicas”, subrayó.

Con el trabajo conjunto entre Laboratoria y Microsoft, se han graduado más de mil mujeres de bajos ingresos, de diferentes países, convirtiéndolo en uno de los movimientos más grandes de inclusión a nivel global. En México, se han apoyado a más de 200.

De acuerdo con cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en México, 75% de las mujeres que se gradúan de la universidad no cuenta con un empleo formal o remunerado y una de las razones principales es la brecha de género.

Asimismo, en el padrón de miembros del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), solamente 36% son mujeres.